CHÂTEAU D'YQUEM - MÁS SOBRE YQUEM

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CHÂTEAU D'YQUEM - EL VINO DULCE MÁS MÍTICO - INTRODUCCIÓN

Introducción Los vinos El prestigio La cata Fargues Yquem


INTRODUCCIÓN

En pocas cosas puede estar la crítica internacional de vinos tan de acuerdo como en clasificar al prestigioso Château d'Yquem en una categoría aparte y único (el si un vino es tinto o blanco es el otro punto en el que se suelen poner de acuerdo, pero poco más...). Y una cosa así no se trata de una coincidencia. ¿Quién no conoce el Château d'Yquem? Probablemente, y junto con el Domaine de la Romanée Conti, la bodega más prestigiosa del mundo, y con una tradición de varios siglos. Todo ello lo recordamos el otro día en una memorable cata en Madrid junto a su máximo responsable, el conde Alexandre de Lur Saluces.

Está bien documentado como Thomas Jefferson, cuando era embajador de Estados Unidos en Francia antes de ser presidente, adquirió la cosecha del 1784 (y 1787, alguna de cuyas botellas han aparecido recientemente, con su corcho original, y según cuentan, todavía viva y bebible). En aquel momento, casi no se embotellaban vinos. Parece ser que Jefferson hizo una selección de las barricas que más le gustaban, y pidió que se las embotellasen, en unas botellas grabadas con sus iniciales, la añada, y el nombre de la propiedad, Yquem. Posteriormente el hermano del zar de Rusia hizo de manera similar una selección de las barricas que más le agradaban, Napoleón compró parte de la cosecha de 1802, e incluso Stalin -Rusia siempre ha sido uno de los destinos principales de las botellas de Yquem- pidió "unos palos" (esquejes), para intentar producir la versión rusa del vino.

La familia Sauvage d'Eyquem está ligada a la propiedad -una gran mansión desarrollada y ampliada durante largo tiempo- desde 1593, y a finales del siglo XVIII entran en escena los Lur Saluces del Château de Fargues, al casarse el conde Louis-Amédée de Lur Saluces con Françoise-Joséphine de Sauvage. La familia Lur Saluces ha continuado como propietaria del Château hasta hace muy poco.

El control de la empresa, tras años de luchas y tribunales, bien documentadas por la parte más rosa (o amarilla...) de la prensa vinícola, está ahora en manos del grupo de productos de lujo LVMH (Moët-Hennessy Louis Vuitton; no entendemos muy bien porqué ponen las iniciales de una manera y luego el nombre de otra), controlado por Bernard Arnault y dueño de otras prestigiosas bodegas como Krug, Moët-Chandon, Cloudy Bay o Cheval Blanc, que posee el 64.2% de las acciones, tras años de batalla con Alexandre de Lur Saluces, al vender su familia sus participaciones en la bodega al grupo sin que éste estuviera al tanto y tuviera una opción de compra antes que vender fuera de la familia, disputas por la propiedad real, etcétera. Al final, Lur Saluces se rindió, vendió sus acciones (sólo un 7%) a Arnault, y se quedó de director del 'château'.