CHÂTEAU PETRUS

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EL VINO

Los métodos de producción no podían ser más sencillos, algo que nos encontramos invariablemente cada vez que hablamos de grandes vinos: no hay grandes secretos, y se hacen de la forma más sencilla. El secreto está en la materia prima, el terreno, el clima y los rendimientos. Las densidades de plantación no son muy altas para Burdeos: unas 5.000 a 6.000 cepas por hectárea. Petrus se hace en depósitos de cemento, el vino de prensa se añade inmediatamente al vino, y se cría este unos 20 meses en barricas de roble nuevo, trasegándose cada tres meses. (Atención bodegueros: no seguir esta fórmula, especialmente en lo referente al roble, a no ser que se tengan unos rendimientos de 35-45 hl/ha. El buen vino no lo hace mucho roble nuevo). Se producen unas 40.000 botellas anuales, aunque las variaciones por la añada son notables, llegándose a producir tan sólo 15.000 debido a una estricta selección en las añadas más difíciles.


Los precios de salida de la bodega han sido en el último año de unas 20.000 pesetas (tomen nota algunas bodegas españolas: pretenden vender sus vinos más caros que Petrus). Inmediatamente se comercializan a través de 'négociants' con precios impuestos por la bodega y la ley de la oferta (pequeña) y la demanda (grande) hace que los precios se disparen hasta convertirlo en el vino más caro del mundo. Raro es encontrar hoy una botella por menos de 100.000 pesetas, incluso de añadas difíciles, llegando a las 200.000 en las buenas, y a cifras obscenas en las míticas (1945, 1947, 1961, 1982, 1989, 1990 y 1995).


Se acepta hoy que, después de excepcionales vinos que le encumbraron tras la II Guerra Mundial, principalmente 1945 y 1947, Petrus produjo vinos de calidad irregular en los años 70 y 80, para volver a la cumbre a partir de la mítica añada de 1989. En general alabados por toda la crítica, desde Robert Parker a Clive Coates, pasando por Jancis Robinson, Michael Broadbent y Tom Stevenson, se encuentran sólo desmitificados por la dura pareja Michel Bettane y Thierry Desseauve, que le califican con tan sólo dos estrellas (de un máximo de tres) en sus polémicas guías anuales "Le classement des vins et domaines de France".


El prestigioso enólogo Jean-Claude Berrouet, de origen vasco (hace unas estrafalarias declaraciones diciendo que el mejor vino español es el txacolí...), alumno del afamado Emile Peynaud, es el encargado de la vinificación de la uva que traen un equipo de 180 vendimiadores, que pueden recoger toda la fruta de Petrus en cuestión de horas.


La decisión del propietario de filtrar el Pétrus a partir de 1976 va en contra de su imagen de vino sin compromiso. Si bien el Pétrus puede ser impresionante, la idea que uno pueda tener de beberlo pronto, porque está elaborado con cerca del 100 % de Merlot, es falsa, la mayoría de las añadas de Pétrus necesitan al menos de 12 a 15 años para alcanzar su apogeo.


Como todos los grandes vinos, Petrus es un vino que pasa por periodos en los que está más cerrado y resulta difícil de juzgar. Ha sido descrito como un vino de increíble potencia, profundidad y riqueza, aunque posee un exquisito balance que facilita su longevidad. Igualmente es famoso por su textura aterciopelada.