CHÂTEAU PETRUS

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HISTORIA

Propiedad de la familia Arnaud en el siglo XIX, en 1925 Madame Loubat, esposa del propietario del Hotel Loubat en Libourne, comienza a comprar acciones de la Sociedad Civil de Château Petrus hasta convertirse en su propietaria en 1949. Jean-Pierre Moueix, negociante de vinos, se hizo con la exclusiva del vino, y poco a poco fue haciéndose con el control al heredar un tercio de la propiedad al morir Madame Loubat, y posteriormente comprar su parte a una de las dos herederas de esta.


El éxito se debe a la gestión de la familia de 'négociants' Moeuix. En la actualidad dirige el 'château' el hijo de Jean-Pierre, Christian. Tienen otras notables propiedades en Burdeos, como Ch. La Fleur-Petrus, Ch. Latour-à-Pomerol, Ch. Trotanoy, Ch. Magdelaine... y en California el discutido Dominus, el más bordelés de los vinos californianos, y que está también en la cima de reconocimiento, precio y calidad del valle de Napa.


Pocos verdaderos castillos o palacetes ('châteaux', en francés) hay en realidad en esta margen derecha, aunque la mayoría lo incorporen a sus nombre. Petrus es un edificio con más pinta de granero que de castillo, pero en esa insulsa propiedad se producen algunos de los vinos más concentrados, potentes y tánicos aunque a la vez sedosos, del mundo.


Los vinos de Pétrus gozan de una reputación legendaria, parecen reunir todos los superlativos que se le atribuyen y la devoción raya en la mística que los entendidos le profesan. Esta pequeña y sencilla propiedad produce un Burdeos único, el vino más concentrado y con los sabores más profundos. Sus grandes añadas tienen una textura untuosa y una tal intensidad al paladar que compararlo con un gran Oporto no parece exagerado. Sin embargo con toda su intensidad, su plenitud y su riqueza, el secreto de la grandeza de Pétrus reside en su remarcable equilibrio y su penetrante aroma, que lo mantienen diferente, no solamente a los otros Pomerol, sino también de todos los Burdeos incluidos los más admirables.